Diferencia entre SSD y HDD

  • Disco duro tradicional o HDD: un disco duro está compuesto por varios discos de metal que giran y un cabezal que lee los datos de manera muy parecida a un tocadiscos. Este cabezal puede leer y escribir datos sobre el disco mediante el magnetismo.
  • SSD (Solid State Drive): es también un sistema de almacenamiento no volátil. En este caso, los datos se almacenan en una memoria flash en vez de en un disco giratorio.

Estos chips de memoria flash son diferentes a los que se utilizan en las unidades USB, suelen ser más rápidos y fiables. Por consiguiente, a igual capacidad, las unidades SSD son más caras que las unidades USB.

Ventajas y desventajas

Tanto los SSD como los discos duros tienen la misma función. En ellos instalamos el sistema operativo y los programas, además de guardar los archivos con los que trabajamos. Sin embargo, cada tipo de almacenamiento tiene sus propias ventajas e inconvenientes:

  • Precio: los SSD son más caros que los discos duros. Aunque las diferencias se van acortando, el precio por GB de los HDD es más barato que el de los SSD. En concreto, hoy en día un GB de HDD suele costar entre 2 y 4 céntimos de euro, mientras que el GB de SSD ronda los 15-20 céntimos.
  • Capacidad máxima: la capacidad de los discos SSD suele ser mucho menor que la de los HDD. Aunque hay unidades SSD de 4 TB, son muy caras y difíciles de encontrar.
  • Velocidad: aquí es donde brillan los SSD. Un ordenador equipado con un disco SSD arranca en cuestión de segundos, inicia y ejecuta aplicaciones más rápido, y transfiere archivos a más velocidad.
  • Fragmentación: los discos duros funcionan mejor con archivos más grandes que se colocan en bloques contiguos. De esa manera, el cabezal de la unidad puede iniciar y finalizar su lectura en un movimiento continuo.Cuando los discos duros comienzan a llenarse, los archivos grandes pueden dispersarse alrededor de la bandeja del disco causando que la unidad sufra, lo que se llama fragmentación.Aunque en los últimos años los algoritmos de lectura y escritura han mejorado minimizando el problema, los discos duros aún pueden fragmentarse, cosa que no pasa en los SSD.
  • Durabilidad: mucho se ha hablado de la vida útil de los discos SSD (cada celda en un banco de memoria flash se puede escribir y borrar un número limitado de veces), sin embargo, en un entorno real, los SSD suelen ser mucho más resistentes y duraderos que los HDD.Por un lado, la tecnología TRIM optimiza los ciclos de lectura / escritura para repartir la actividad por todas las celdas de memoria, por otro lado, al no tener partes móviles, los discos SSD son menos propensos a fallos.
  • Ruido: todos los HDD, incluso los más silenciosos, hacen más ruido que los discos SSD. Es verdad que los SSD pueden emitir ruido eléctrico, pero suele ser inaudible.
  • Consumo energético: los SSD son mucho más eficientes que los HDD, generan menos calor y gastan menos energía. En los ordenadores portátiles esto es algo muy interesante, ya que mejora la duración y vida útil de la batería.
  • Forma: los HDD se pueden encontrar en formato de 3,5 pulgadas y 2,5 pulgadas. El tamaño más habitual de los SSD son las 2,5 pulgadas, aunque se pueden encontrar en tamaños más pequeños (M.2 y mSATA).

¿Qué disco duro elegir?

Si descargas muchos contenidos de Internet y necesitas grandes cantidades de almacenamiento, o si cuentas con un presupuesto bajo, lo recomendado es que sigas recurriendo a los HDD. También son un buen recurso para los discos duros externos, donde suele primar la capacidad de almacenamiento por encima de la velocidad.

En cambio los SSD son recomendables si quieres tener un ordenador mucho más rápido. De hecho, su velocidad puede hacer que un PC con algunos años vaya mucho más rápido sin tener que invertir en otros componentes. También es recomendado si sueles trabajar en la edición de contenidos multimedia o eres un amante de los videojuegos, ya que los procesos de carga se acelerarán gracias a ellos.

En la mayoría de los casos sin embargo lo recomendable es combinar ambos tipos de disco duro. En una torre doméstica, por ejemplo, puedes utilizar un SSD en el disco C: para instalar allí el sistema operativo y que vaya todo más rápido. Lo acompañas de un HDD como disco secundario y tendrás una unidad perfecta en la que almacenar todos los archivos pesados que tengas en el ordenador. (Articulo original: Aquí)